Salsa holandesa fácil

Salsa holandesa fácil

Escrito por: cocinero    5 diciembre 2011     Comentario     2 minutos

Ingredientes

  • 2 yemas de huevo
  • 125 gramos de mantequilla
  • Unas gotas de zumo de limón
  • Sal

Preparación

La salsa holandesa es una de las más difíciles de preparar, ya que primero hay que clarificar la mantequilla (ver glosario) y luego preparar al baño María la emulsión. Nosotros lo vamos a hacer mucho más fácil y sale igual de rica. La forma de prepararla es similar a la mahonesa, pero cambiando el aceite por la mantequilla.

Una emulsión no deja de ser una mezcla de un líquido con una grasa, para que coja cuerpo y consistencia y no quede líquido. En nuestro caso el líquido es la yema, que de por sí se puede montar, y la grasa la mantequilla.

En primer lugar tendremos que derretir la mantequilla (en el microondas puede valer). Mientras tanto, podemos ir batiendo las yemas de huevo con las gotas de zumo de limón hasta que empiece a espesar un poco. Conviene no pasarse de este último, ya que le aportará mucho sabor.

Cuando están completamente mezclados ambos ingredientes vamos añadiendo la mantequilla derretida poco a poco, para que no se corte. A medida que vayáis batiendo con la varilla, veréis como va cogiendo cuerpo y termina por quedar una mezcla parecida a la mahonesa o all-i-oli. Al final conviene probarla y rectificar el punto de sal.

Lo complicado de la salsa es mantener la textura, ya que al ser una gran parte de mantequilla, a medida que se va enfriando, va espesando. Si os ocurre esto, podéis poner un bol de agua caliente debajo y con el mismo calor volverá a licuarse un poco.

La salsa holandesa sirve especialmente para acompañar pescados, mariscos y hortalizas y se puede comer bien cruda o bien gratinada, siendo muy fácil cortarse en este último caso, aunque el aspecto dorado le queda muy bien.


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