3 abril 2012 legumbre

Potaje

Ingredientes para 4 personas

  • 200 g. garbanzos
  • 200 g. judías blancas
  • 250 g. espinacas
  • 100 g. bacalao desalado o fresco
  • 1 tomate
  • 1 cebolla
  • 1 huevo duro
  • Aceite
  • Laurel
  • Sal
  • Pimentón dulce

Elaboración

El plato más típico para Viernes Santo por su tradición de no comer carne pero que se puede preparar en cualquier época del año, principalmente en invierno. Como sugerencia y para facilitar ligeramente la receta, no es necesario incorporar judías, sino que podemos sustituirlos por los garbanzos (en el doble de cantidad) y evitamos que los niños pongan pegas a la hora de ver demasiadas cosas diferentes.

Como cualquier legumbre excepto las lentejas, es conveniente poner en remojo la noche anterior las judías blancas y los garbanzos por separado. En el caso de no tener bacalao fresco, tendremos que desalarlo durante 40-48 horas sumergiendo las porciones en abundante agua fría, añadiendo cubitos de hielo de vez en cuando y cada 6-8 horas cambiar el agua y darles la vuelta.

En una olla de agua caliente se colocan las legumbres: primero los garbanzos y media hora más tarde las judías, por su diferencia en el punto de cocción. Mientras podemos ir preparando el huevo duro cociéndolo durante 10-11 minutos.

En la olla y una vez cocidas las legumbres, se incorporan las espinacas y el bacalao desmenuzado, se deja que cueza a fuego lento para que el caldo coja sabor. Tened en cuenta que este proceso no debe superar los 10 minutos, dado que las espinacas tardan muy poco en cocerse y el bacalao no está crudo.

En una sartén se hace un sofrito con el aceite y la cebolla previamente, se incorpora más tarde el tomate y por último el pimentón y dos hojitas de laurel, removiendo de vez en cuando para que se vaya formando una especie de salsa. Si el pimentón se quema, amarga mucho, por lo que el fuego debe estar suave y se puede cortar la cocción añadiendo un poco de caldo de las legumbres y se añade a la olla.

Se puede presentar bien en una sopera o de forma individual en cada plato, siempre espolvoreando el huevo duro bien picado/rallado por encima.

Sugerencia: como siempre decimos en el caso de guisos, está más rico si se deja reposar de un día para otro.

¡Feliz cocina!

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