6 febrero 2013 pescado

ensalada-salmon

Ingredientes

  • 200 g. de salmón fresco
  • 4 rabanitos
  • 300 g. de ensalada mezclum (escarola, rúcula, lechuga) o la que os guste
  • Aceite de oliva
  • Aceite de sésamo
  • Zumo de medio limón
  • Pimienta y sal
  • 1 cucharada de mostaza a la antigua

Elaboración

Las ensaladas templadas son un plato bastante moderno, donde se pretende unir texturas de temperaturas frías y texturas calientes. Es el caso de esta ensalada donde la textura crujiente y fría de la lechuga y rabanitos contrasta totalmente con la textura suave y caliente del salmón. Es una ensalada muy sencilla y que sorprenderá a nuestros invitados.

Lo primero que hacemos es conseguir una mezcla de lechugas crujientes llenando un bol de agua fria con hielo y añadiendo las lechugas. Dejamos unos 10-15 minutos mientras preparamos el resto de ingredientes.

La salsa en este caso no llevará vinagre sino otro ácido que le va muy bien al pescado: el limón. En un cuenco batimos enérgicamente el aceite con el zumo de limón intentando obtener una textura de emulsión espesa, no tan líquida. Añadimos una cucharada de mostaza a la antigua y reservamos. Cortamos los rabanitos en finas láminas.

En una sartén ponemos unas gotas de aceite de sésamo y calentamos a fuego fuerte. El salmón fresco lo cortamos en dados de 3 cm., salpimentamos y lo ponemos en la sartén. Debe estar 30-60 segundos por cada lado, para que la parte exterior esté crujiente y la interior rosadita, casi cruda. Esto permitirá que no quede seco y cambie nuestro concepto del salmón. Un buen truco para saberlo es mirar el borde y ver cómo a medida que sube el calor, se vuelve de un color más rosado y pálido. Sacamos y reservamos.

La mezcla de lechugas y los rabanitos los añadiremos al cuenco de la salsa para impregnar bien todas las hojas de salsa y montamos en el plato con ayuda de un molde metálico de la forma que tengáis. Disponemos los dados de salmón por encima y listo para experimentar una sensación diferente.

Truco: las hojas de lechuga fría al contacto con algo caliente como el salmón, se pondrán lacias. No montéis el plato en cuanto salga de la sartén, esperar unos minutos.

¡Feliz cocina!

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